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sábado, 3 de abril de 2010

Iluso.

- ¿ Porque me llamas ilusa Marta? Te he explicado ya los inconvenientes de aceptar ese contrato de formación en EE.UU.

Berta no entendía porque su hermana mayor se había enfadado tanto cuando comentó que iba a rechazar la oferta que había recibido.
         - Porque estoy cansada de oirte decir desde que terminaste la carrera de empresariales que si tuvieras la oportunidad de formarte en América sería un gran salto para conseguir un buen puesto en el futuro. Que es la ilusión de tu vida - Marta la miró con severidad - Ahora ha surgido la oportunidad y no haces más que poner pegas.

         - He conseguido aquí un empleo y el sueldo que me pagará esa empresa americana es una miseria, apenas me dará para mantenerme allí.

        - El empleo que has conseguido aquí es de prácticas y además temporal, sabes que nuestros padres te enviarán dinero y aunque no fuera así, quizá no tengas para muchas legrías pero será suficiente para vivir. Lo importante Berta sería la oportunidad de aprender y poder añadir a tu currículum ese tiempo. A tu vuelta seguro que encontrarías otro trabajo mejor. No te comportes como hizo Ramón Leiva.

     - ¡¡Hombre Ramón !!- sonrió Berta - Siempre me he preguntado que pasó entre tú y él, mis recuerdos son que érais muy amigos.

       - Sí. Sí que lo éramos. Ramón tenía un título de Gestión de empresas, sin embargo desempeñaba un discreto puesto en la gestoría de su tío. Cuando nos reuníamos la pandilla él siempre decía que tenía mala suerte. Siempre le quitaban el puesto otros menos capacitados que él. Hablaba sin cesar de las grandes ideas que tenía respecto a la gestión, enumeraba sin parar los planes una y otra ves. Alegaba que un día llegaría su momento, ese en el que lograría demostrar a todos su valía. Solo necesitaba una oportunidad para demostrarlo - Marta tomó asiento con cansancio bajo la atenta mirada de su hermana - El destino quiso que fuese yo la que le ofreciese esa oportunidad.
Un día, en mi empresa dimitió el gestor que teníamos, lo había fichado una multinacional y se largó por las buenas. Oí una conversación entre el director y el jefe de personal, hablaban de la necesidad de encontrar lo antes posible a una persona para ocupar ese puesto. Pensé en Ramón e intervine, defendí su causa repitiendo todo de lo que había alardeado con el mismo fervor que si fuese para mí. Conseguí una entrevista no sin pocos esfuerzos,  a las diez de la mañana del día siguiente con ambos. Estaba eufórica. Todo lo que les había contado de Ramón a mis jefes había causado muy buena impresión, él solo tendría que repetir lo que siempre decía delante de nostros y el puesto sería suyo. Al fín podría demostrar de lo era capaz. Le llamé y le conté lo sucedido. Se mostró entusiasmado y me aseguró que a las diez estaría en el despacho. A la mañana siguente a las diez miraba nerviosa el reloj. Ramón estaría ahora trabajándose el puesto tan ansiado pero a las diez y media el jefe de personal apareció ante mi mesa comunicándome que mi amigo no se había presentado. Intenté llamarle pero no cogía el teléfono. Tenía que haber pasado algo, él no habría desaprovechado una oportunidad como esa. Acudí a la puerta de la gestoría a la hora del cierre y le ví salir, me acerqué y le pregunté que le había pasado. Dijo que había soñado tanto con un puesto como ese que sentía miedo de no estar a la altura, de que se vinieran abajo todos sus sueños y que no podría soportarlo. No quería defraudar. Le llamé cobarde e iluso y desde entonces no quise volver a verle. De eso hace diez años y Ramón continúa trabajado en el mismo puesto insignificante en la gestoría de su tío - Marta suspiró antes de encararse de nuevo con su hermana pequeña - Berta, trázate unas metas y ve a por ellas sin dudar o resígnate a un puesto más mediocre y conformate con eso pero no molestes a los demás con ilusiones absurdas que nunca estarás dispuesta a alcanzar. Un puesto mediocre no es malo Berta, hay muchos puestos en la sociedad y deben ser ocupados. Se puede ser feliz con ello. Lo malo es cuando te pasas la vida soñando con cosas sin intención de realizarlas y peor aún cuando como en mi caso, se pueden implicar amigos para que hagan realidad esos sueños. Si quieres el arco iris camina hacia donde sale, no te limites a contemplarlo.
        - Ramón era un fantasma Marta y un desagradecido - añadió Berta - Y tienes razón, creo que aceptaré ese contrato. Era miedo lo que tenía pero tu historia me ha dado el empujón que necesitaba. A por el arco iris de mis sueños hermana. Yo no soy una ilusa.




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