domingo, 6 de junio de 2010

El hada en el cristal, Final.

Iridia contemplaba con inquietud los rostros de sus hermanas tras exponer la idea que había tenido. La reina avanzó hacia el centro del círculo que formaban a los pies del viejo roble y movió dubitativa la cabeza.

          . – Lo que pides es muy peligroso Iridia. Cuando has vuelto de tu largo sueño has percibido lo distinto que es este mundo. Un hecho así puede provocar la curiosidad de muchos humanos que pueden asociar lo ocurrido a nuestra existencia. Eso podría ponernos en peligro.
          . – Ya estamos en peligro mi reina. Si no se consigue salvar el bosque que queda y recuperar el resto moriremos lentamente refugiadas en otro que seguirá sus mismos pasos. Esta es la oportunidad de hacer algo por su existencia.

La reina fijó sus dorados ojos color caramelo en ella y después recorrió con la mirada las figuras silenciosas de las otras participantes en el consejo.

          . – Aunque quisiéramos hacer lo que pides, necesita de mucha fuerza mágica y apenas recibimos ya de nuestro diezmado bosque.
          . – Tenemos otra fuente – se adelantó hablando con voz apasionada Iridia hasta el centro y se encaró con su reina – La de los miles que acampan velando por los pequeños árboles que plantaron. Son un único corazón latiendo por un ideal común. Una fuerza que abruma vibrando en la misma sintonía. Podemos recurrir a ella. Podemos disponer para nuestra magia de esa vibración. Estáis notando igual que yo la inmensa energía que emana. – Iridia extendió sus manos hacia sus hermanas – En cuanto a lo milagroso y la curiosidad que pueda despertad el hecho en el resto, quizá sea lo que los hombres necesitan en ese mundo descreído en el que viven ahora. Volver a creer en el misterio de lo insondable.

Esperó con ansiedad mientras todos los ojos permanecían fijos en ella hasta que una por una todas fueron afirmando con la cabeza. La reina asintió con un movimiento de la suya.

          . – Así sea Iridia. Vamos a intentarlo.
La luz del alba despertó a Berta, abrió los ojos y antes de moverse contempló sobre su cabeza como se filtraba entre las ramas de los árboles los primeros rayos de sol.

          . - ¿ Ramas de los árboles? – se preguntó extrañada. Se incorporó y salió del saco de dormir. Todos los que se habían despertado ya, incluido el abuelo daban vueltas desconcertados igual que ella mirando alrededor tratando de entender donde estaban.
Se habían dormido en un terreno abierto sembrado de pequeños arbolitos pero ahora se encontraban en un bosque adulto, espeso y exuberante de árboles perfectamente desarrollados que podrían tener muchos años por el grosor de sus troncos.

          . – Abuelo – llamó Berta al ver al anciano venir hacia ella – ¿ Donde estamos?.

          . – Es extraordinario niños – dijo el anciano intentando contener la emoción y abrazando a sus nietos – Las hadas lo han conseguido. Han logrado el milagro que necesitábamos.

Señaló fuera y en efecto, a lo lejos podían distinguir el cerco policial del día anterior. El asombro de ellos no era menor que el suyo al ver un espeso bosque donde el día anterior se encontraba una llanura llena de pequeñas plantas apenas visibles desde lejos.
Creo el suficiente desconcierto entre las autoridades como para detener cualquier acción contra los acampados, tiempo suficiente para que más y más gente después de ver en los medios lo sucedido se acercase al lugar. Las barreras ya no fueron suficientes y la multitud penetró en el bosque abrazándose a los árboles.

Un comunicado de prensa de las máximas autoridades no se hizo esperar mucho diciendo que el proyecto del parque se había abortado y se congraciaban al igual que todos de ese inexplicable milagro que les permitía contar otra vez con el hermoso bosque que les arrebató el fuego.

          . – Pandilla de hipócritas – rezongó el abuelo ya de vuelta en la granja y delante de la televisión escuchando los discursos – Habrá que tener los ojos bien abiertos por si intentan destruirlo otra vez.

          . – Como tu bien dijiste abuelo se ha abierto un camino – dijo Luis apurando la exquisita sopa de la abuela – Si vuelven ya sabemos lo que hacer y además nuestro bosque cuenta con unas vigilantes extraordinarias. Presiento que este no será el ultimo milagro que veremos – afirmó con una sonrisa cómplice a su hermana.

         . – Así lo creo yo niños, así lo creo y es maravillosa la puerta que se ha abierto.


ESTE CUENTO ESTÁ DEDICADO A MIS HIJOS Y A TODOS LOS NIÑOS QUE SON FE, FUERZA, ESPERANZA Y FUTURO DEL MAÑANA.

NO HAY IMPOSIBLES Y LO QUE CERCA Y PONE LÍMITES SON LA FALTA DE ILUSION Y LA BARRERA DE LA RESIGNACIÓN Y LA DERROTA.
LA MAGIA MÁS PODEROSA QUE EXISTE ESTÁ EN LA VOLUNTAD DEL SER HUMANO.

Mariant Íberi.
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